El nuevo tarifazo pone más dudas sobre la meta inflacionaria de Sturzenegger, que mantiene las tasas congeladas

Finanzas 31 de enero de 2017 Por
Según consultoras, el aumento de las tarifas producirá un rebrote de la inflación en el primer trimestre que impedirá al Banco Central bajar las tasas. Estiman inflación de casi 6% en los primeros 3 meses del año. Para que se cumplan las metas, precios no pueden subir más de 1% los meses siguientes
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Ya había generado malestar en el Banco Central el tarifazo que finalmente el martes se conoció de boca de Juan José Aranguren. Temían en Reconquista 266 lo que finalmente sucedió: que el aumento de las tarifas pudiera erosionar la baja de la inflación que se venía registrando en la segunda mitad del 2016.

Ahora, el aumento de hasta 148% en la electricidad virtualmente sepulta el ambicioso plan de Federico Sturzenegger de alcanzar sus metas de inflación en torno al 17% anual este año.

Quienes dan por terminada esa discusión no es una consultora opositora al Gobierno (que actualmente no existe) sino a una que goza de muy buena reputación en el Banco Central, como Elypsis, de Eduardo Levy Yeyati.

Estiman en Elypsis que esta corrección tarifaria tendrá una incidencia directa de 1,3% en la inflación de AMBA. Y que la misma sería distribuida de la siguiente manera:

-0,4% de impacto en febrero

-0,5% para el mes de marzo

-y 0,3% recién en noviembre

A partir de esto, dice la consultora, la suba de precios regulados traerá un "rebote transitorio" de la inflación en el primer trimestre, postergando nuevas bajas en las tasas del BCRA.

"Esperamos una inflación de 1,7%, 2% y 2% para enero, febrero y marzo reflejando la suba de la luz. Con estos nuevos números, el cumplimiento de la meta oficial con techo de 17% requiere una inflación promedio de 1,1% para el resto del año", explica Elypsis.

Así las cosas, la meta que se impuso Sturzenegger luce inalcanzable, si bien el Central vino bajando la inflación a un promedio de 1,5% mensual en el segundo semestre. 

Los números que desplegaban los funcionarios del Central, envalentonados, marcaban que la inflación en el segundo semestre del año pasado acumuló un 8,9% (1,4% mensual) y que ese período anualizado daba un aumento de precios del 18,5%

De ahí que repetían que los precios estaban "en línea con los objetivos" trazados. Claro que esos números no contemplaban ningún aumento estacional como los que ocurre al principio de año, y se daban en un contexto de fuerte recesión económica. El año pasado el PBI habría caída más del 2%.

Para algunos, pensar que se podía proyectar ese 1,4% mensual del segundo semestre del año pasado a todo el 2017 lucía más que voluntarista

De vuelta con la "núcleo"


Por lo pronto, el Banco Central sigue freezando la baja de tasas ante el repunte de la inflación y una tendencia cada más incierta. Este martes la autoridad monetaria dejó en suspenso el corredor de pases a 7 días en 24,75%.

"Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el BCRA muestran señales mixtas sobre la evolución de los precios en enero, con un mejor comportamiento en la segunda mitad del mes que en la primera", decía el comunicado oficial para explicar el freno en la reducción de tasas.

"Vuelve la corenomics", empiezan a decir los economistas sobre la nueva postura que tomará el Central para comunicar qué inflación está mirando. 

Se sabe que el Central empezó a incursión con el lenguaje de la inflación "núcleo", o sea la que corre de la discusión los cambios de precios por estacionalidad o regulados.

Pero el Central utilizó en sus comunicados, dependiende del número que mejor le diera, el inflación "núcleo" o la total. Por ejemplo, en el comunicado emitido esta martes vuelven a hablar de esta medición, algo que -según el mercado- muestra la "picardía" que quiere imponerle el BCRA en su impronta comunicacional. 

"No van a hablar más de la inflación general. Como ahora aumentan las tarifas van a tomar para las metas la inflación núcleo que es más baja. Depende de cómo se lo mire estarán más o menos cerca de las metas", explicaban en el mercado. 

Pero no sólo el Central puede mudar la discusión de la inflación entre la "núcleo" y la general, sino que está preparando el terreno para cambiar el índice de referencia que mira hacia uno más amplio.

Según Elypsis, por ejemplo, de ampliarse el índice de referencia a un índice nacional en remplazo del IPC AMBA, el impacto de la suba de gas programada se reduciría.

"El BCRA definió como su inflación objetivo a aquella de mayor cobertura geográfica publicada por el Indec. De esta manera, de publicarse el nuevo Índice de Precios Nacional –esperado para marzo o abril– se reduciría el impacto de la suba en el gas con respecto al índice actual de AMBA", agregan.

"Este resultado es producto de la menor utilización relativa del gas en el norte argentino en relación al tamaño de su población. De esta forma, la incidencia del orden del 1,1% en AMBA sería, a nivel nacional, de 0,6%", calcula la consultora.

A partir de la combinación de estos dos efectos (mayor aumento en tarifas de electricidad y cambio del índice de referencia) es que mantienen la previsión de inflación para el año en 20%.

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