Una posible huelga desató una interna en el sindicato de pilotos

NACIONALES 24 de octubre de 2016 Por
Cuestionan la dura postura del gremio en el conflicto con Aerolíneas; hoy habrá una asamblea
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No la tiene fácil Pablo Biró, el número uno de APLA, el gremio de los pilotos. Hoy, cuando el sindicato sesione en asamblea, se topará con alguna oposición dentro de su tropa. Dicen algunos que habrá renuncias a modo de expresar el malestar. El motivo tiene que ver con la escalada del conflicto que enfrenta a los comandantes con la cúpula de Aerolíneas Argentinas en el que ayer se involucró el presidente Mauricio Macri . "Hoy Aerolíneas nos cuesta dos jardines de infantes por semana", dijo el jefe de Estado.

Las palabras hicieron mella en las filas del poderoso sindicato de pilotos. Todo empezó bastante tiempo antes, a mediados de septiembre, cuando se decidió un paro de pilotos que dejó los aviones en tierra por varias horas.La medida de fuerza, que paralizó los vuelos y la operación de la empresa, fue mirada con desconfianza por varios pilotos llenos de horas de vuelo. "Después de un paro de 18 horas, ¿qué viene si no te dan lo que querés? Como mínimo, un paro de 36", razonaba ayer un experimentado comandante.

Pero el asunto es que son pocos los que quieren volver a pasar por esa situación. Temen ser sindicados como los culpables del déficit de Aerolíneas Argentinas y Austral. Temor fundado, el Presidente poco más que dijo eso a la hora de pedir responsabilidad a los gremios."Una cosa es que se nos pida responsabilidad y otra que se nos haga responsable del rojo de la empresa. Eso tiene que ver con innumerables conflictos y no sólo con el sueldo de los pilotos", se quejaba ayer uno de ellos que auguraba alguna resistencia a la conducción gremial.

No son pocos los que acusan a Biró de haber ido al paro cuando todavía estaba habilitado el puente del diálogo con la compañía. Ahora el asunto ya escaló a la Rosada.

En los despacho oficiales se ha tomado una decisión: no ceder a lo que consideran casi una extorsión de los pilotos. Desempolvaron un recuerdo no tan lejano. En agosto de 2012, el subterráneo porteño estuvo parado por casi 11 días. Fue una huelga que tenía un tufillo político. Pocos meses antes, el gobierno porteño y la Ciudad habían acordado el paso de los trenes de la órbita nacional a la porteña, movimiento que se produjo efectivamente en enero de 2013.

"Si quieren dejar los aviones en tierra, que los dejen. Pero no se puede negociar las paritarias de esta manera", dijo una fuente oficial.

El viernes, después de una reunión entre los ejecutivos de la línea aérea de bandera y el sindicato, la situación se tensó. Isela Costantini envió una carta a APLA en la que decía que la empresa estaba dispuesta a un aumento de 35% no remunerativo por 11 meses, además del pago del bono de fin de año de 2000 pesos y un adicional el año que viene.

Negociación trabada

El gremio, en cambio, dijo que la empresa se retiró de la mesa de negociación y acusó a los ejecutivos de conducir a la línea aérea a un "desastre comercial". Nada dijo sobre el monto de aumento que pretenden: 45 por ciento.

Mañana habrá una asamblea que se prevé tensa. Biró, alineado con la conducción gremial más cercana al kirchnerismo que responde a Hugo Yasky, tiene varios cuestionamientos. Le achacan que aquella medida de fuerza los ha puesto en una encrucijada. De hecho hay una parte de los afiliados que pediría someter a votación de la asamblea un mandato a Biró para que cierre en el porcentaje que ofrece Aerolíneas.

De ocurrir, el líder del poderoso gremio de pilotos quedaría debilitado. Varios de los comandantes creen que este será el escenario más cercano a la voluntad de los afiliados.

Esta situación tiene un agravante. Los comandantes tienen sueldos importantes. Saben perfectamente que si se filtrase un recibo del sueldo promedio de un comandante en la compañía no sería fácil de explicar la dura posición de recomposición paritaria. Macri ya los responsabilizó del déficit de la empresa del Estado.

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